martes, 14 de diciembre de 2010

En esta noche perpetua e pecado mucho, necesito un castigo.


Tenia ochenta años y esperaba su muerte sentado en la mecedora que había sido de su madre, la ultima vez que se le vio vivo llevaba puesto una falda negra con una blusa gris y esa peluca que nunca se quitaba ni para bañarse, también llevaba los zapatos de tacón que su hermana le había mandado de los estados unidos, sus uñas pintadas en rojo carmesí y el maquillaje en su cara que solo resaltaba a un mas sus arrugas, se había colorado la boca, solo le faltaba el rimel, pero no alcanzo porque en eso el llego y lo mato....

TACÓN DE MUÑECA


Esa noche tenia ganas de bailar.
Así que decidí no quedarme con las ganas y fui a un lugar a bailar.
Llegando al lugar un violador me invito una copa.
Su mirada era de muerte si no le es se le parece.
No fui mas que una idiota rodeada en una tempestad de frió.
Era ajena al horror no me percate de nada
Solo necesito emborracharme para obtener de mi lo que quería.
Aquello se combino en una especie de juego si yo no hacia lo que el quería
Fui entrando poco a poco a un túnel sin salida.
Mi asesino se alimenta de recuerdos, es un animal infinito.
Que en sus venas no allá sangre
Que soy ahora?
La mujer muerta, la mujer perdida, soy un fantasma, soy nada.
Estuve aquí un momento, ahora me voy, les deseo una larga y feliz vida.
Ah, no encontraron mis tacones por que el los colecciona....

La virgen me dio sus manos


Me llamo Romanizo Santos, soy hijo de Marino Santos y de Aria Chis, mi madre murió ase siete años, es triste decir que ni mi padre ni mi hermana menor ni yo lloramos sera porque tal vez el stock había sido muy fuerte, el tiempo paso y fui yo quien ocupo el lugar de mi madre, después de la escuela yo me encargaba de todo; hacia comida lavaba platos, trapeaba pisos y hacia todo labor domestico.
En la noche, papa llegaba de trabajar cenaba con nosotros y nos contaba un cuento antes de ir a dormir, esa fue nuestra normal vida durante dos años.
Hasta que un día papa nos despertó en la madrugada.
Con una voz temblorosa y un amarillo en su piel nos contaba que la virgen se le había aparecido que le había dado una misión, en cuestión de días la virgen le mandaría con un ángel unas armas y una lista de gente mala que tendría que morir y por ende nosotros matarlas, las llamo almas negras. Mi mente de niño no pudo, me rehusé a creerlo, y mas al ver la cara de mi pobre hermana que incrédula por las palabras de papa temblaba de miedo.
A la mañana siguiente nos despertó para almorzar y llevarnos a la escuela, pensé tal vez que en la noche se le había olvidado lo que nos había contado, pero no fue así antes de bajar nos hizo jurar que no contaríamos nada , que si lo hacíamos la virgen se enojaría.
Todo paso, relativamente tan rápido el fin de semana siguiente papa llevo las armas.
Era un pico de aproximadamente cincuenta centímetros, una hacha , un martillo y unos guantes de cocina, al mostrar no los dijo: DIOS NOS AYUDARA HIJOS MÍOS.
Dentro de los guantes venia la lista,quince nombres de personas escritas en ella.
Esa misma noche papa no llego a cenar, a eso de la media noche la luz del carro me despertó no venia solo traía un bulto con el, era la señorita Mariana venia torturada con los ojos llorosos la metió a la cocina y frente a mi la mato repitiendo la palabra LA VIRGEN ME DIOS SUS MANOS.
Las escenas en nuestra mente rodaban pero papa se encargaba de tranquilizarnos, nos convenció de que dios lo había mandado y que nosotros teníamos que ayudarlo, el siguiente de la lista era el señor Clavel, fue difícil entrar a su casa pues era un señor muy gruñón entre papa y yo lo amarramos mientras mi hermana cuidaba en la puerta.
Para el décimo asesinato la policía ya buscaba al famoso asesino que dejaba los cuerpos en las iglesias con una nota que decía TENGO LAS MANOS DE LA VIRGEN.
Se daban muchos retratos hablados de mi padre pero ninguno se parecía a el ya casi terminábamos la lista solo faltaban cuatro personas las primeras tres resultaron fáciles de asesinar, el señor de la tortilleria, el mecánico, y Arsenal el joto de la colonia, mientras eran asesinados mi hermana dibujaba sus cuerpos mutilados y yo ayudaba a papa a lavarlos para no dejar huella y también ayudaba a escoger la iglesia en donde poner los cuerpos.
En el ultimo asesinato todo acabo, solo faltaba una iglesia, al dejar el cuerpo de la señora Gordiano la policía ya nos estaba esperando, la luz de la noche tapo las sirenas de la patrulla y yo en el carro veía como papa era arrestado.